Es un desafío político y estratégico que se vuelve cada vez más difícil de conseguir en un mundo cambiante y complejo. Esto se debe a que el entorno nacional e internacional es incierto y está en constante evolución, lo que dificulta la tarea de los responsables de la seguridad. Las ciencias de la complejidad pueden proporcionar herramientas que ayudan a entender procesos de los sociosistemas y así poder determinar cómo, cuándo, dónde y qué características debe tener un proyecto de diseño.